En el último tiempo, diversos museos de Chile y de otros países del mundo, se han visto
enfrentados a una serie de actos de agravio, amenazas y peor aún censura.
Entre los agravios podemos señalar los ocurridos en el museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la
Universidad de Chile en diciembre de 2021, su director Daniel Cruz, señaló a la prensa “que
estamos ante un hecho sintomático que nos involucra a todos. Podríamos decir que lo ocurrido en
el MAC le pasa al sector de las artes en general, en un contexto de fragilidad social que nos pone
nuevos desafíos a enfrentar con creatividad y decisión”.
De igual forma, en febrero de 2020 tres incendios intencionales destruyeron al Museo Violeta
Parra y en septiembre de 2020 desconocidos robaron joyas, artesanías y computadores desde el
Museo Mapuche en Cañete. El más reciente fue el violento asalto con robo en la sala de oro en el
Museo Andino. Sólo por mencionar algunos de los casos de museos ocurridos últimamente, sin
contar entre ellos la serie de agravios y vandalizaciones a sitios de memoria.
A estos se han sumado otra serie de acciones como amenazas y censuras, a todas vistas
reprochables, provenientes de autoridades políticas como las de un ex ministro de estado sobre el
Museo de la Memoria (2018), o la censura que el mismo año sufrieron, por parte de las
autoridades de cultura del momento, tres exposiciones en el Museo Histórico Nacional y más
recientemente el caso del Museo del Palacio Vergara en Viña del Mar, que por una serie de
amenazas recibidas debió cerrar sus puertas temporalmente para proteger tanto al patrimonio
como la integridad de sus trabajadoras y trabajadores.
En estos días, un nuevo hecho parece aumentar este negativo balance. La, a nuestro juicio,
desmedida denuncia de algunos sectores políticos ante lo que parece más un ataque a algunas
autoridades de gobierno que otra cosa, exponiendo a la censura al Museo Interactivo Mirador y la
participación de un colectivo artístico (Feria Kontrabando) dentro del Encuentro Invernal a
celebrarse prontamente.
Al respecto, queremos poner en alerta a toda la comunidad y particularmente a los sectores
museísticos, patrimoniales y culturales sobre estas preocupantes acciones que a todas luces
develan prejuicios, falta de información y mala intención, aunque vestidas de alarma pública
frente a lo que en tono de certeza incitaría al odio y vulneraría los derechos de niños, niñas y
adolescentes.
Sobre esta situación, queremos señalar que lamentamos profundamente que autoridades políticas
actúen con este nivel de vehemencia y sesgo, independientemente del sector político, afectando
el libre desempeño de los museos, poniendo en tensión, su integridad, la de sus trabajadoras y
trabajadores y la posibilidad de que estos cumplan con su función social tal como se establece en
la Recomendación relativa a la protección y promoción de los museos y colecciones, su
diversidad y su función en la sociedad promovida por la UNESCO en 2015 y que entre sus
postulados señala que los museos:
“2. En su condición de espacios para la transmisión cultural, el diálogo intercultural, el aprendizaje,
el debate y la formación, los museos desempeñan también una importante función en la
educación (formal y no formal, y el aprendizaje a lo largo de toda la vida), la cohesión social y el
desarrollo sostenible. Los museos encierran un gran potencial de sensibilización del público acerca
del valor del patrimonio cultural y natural y la responsabilidad de todos los ciudadanos de
contribuir a su cuidado y transmisión.
“16. (…) pueden ayudar a las comunidades a hacer frente a cambios profundos de la sociedad,
incluidos los que dan lugar a un aumento de la desigualdad y a la rescisión de los vínculos sociales.
- Pueden ser espacios de reflexión y debate sobre cuestiones históricas, sociales, culturales y
científicas. Además, los museos deberían promover el respeto de los derechos humanos y la
igualdad de género.”
Asimismo, desde nuestra propia organización, el Consejo Internacional de Museos (ICOM),
principal órgano rector en materia de museos a nivel mundial, tanto en su código deontológico
como en sus declaraciones y postulados, junto con propiciar y reconocer el rol social de los
museos desde la mesa de Santiago de Chile de 1972, que hoy celebramos sus 50 años, hasta
nuestros días, señala de vital importancia el comprender el sentido de estas instituciones
culturales, donde expresamente y de acuerdo a las palabras de la anterior presidenta de esta
organización, la experta Suay Acsoy (2019), señala que “Los museos no necesitan ser neutrales,
necesitan ser independientes”.
Esa misma independencia y libre ejercicio de la expresión artística y cultural, dentro de un marco
de respeto ciudadano y democrático es el que está consagrado en nuestra actual carta magna que
plantea la libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa. De igual forma plantea
la libertad de crear y difundir las artes, así como el derecho del autor sobre sus creaciones
intelectuales y artísticas.
La propia Política Nacional de Museos de Chile (2016) plantea entre sus principios (7) el de
”respeto a la libertad de creación, y valoración social de los creadores y las culturas. Reconocer y
promover el respeto a la libertad de creación y expresión de creadores y cultores, y a la valoración
de la importancia social de creadores y cultores en el desarrollo cultural del país. En las galerías de
arte, museos, salas de teatro y de conciertos, salas de cine y otros espacios de infraestructura cultural administrada o dependiente de los órganos del Estado, no se podrá excluir o censurar la
exhibición, la puesta en escena o la comunicación pública de obras o expresiones artísticas,
culturales y patrimoniales”.
Es por todos estos motivos expuestos que como Junta Directiva del Comité Chileno de Museos,
ICOM-Chile, manifestamos nuestra profunda preocupación ante la situación que afecta a los
museos y en particular la Museo Interactivo Mirador, condenando la censura que recae sobre esta
institución y los colectivos artísticos que puedan verse afectados en su libertad de expresión.
Estamos seguros que la crítica informada y no infundada es necesaria para una convivencia
democrática madura y para una sociedad que valora el rol social de los museos y la diversidad de
servicios que prestan para el arte, la historia, la memoria, las ciencias y todas las formas de
expresión cultural.
Directorio, Comité Chileno de Museos